
En esta sección les relatamos algunas de las anécdotas que merecen la pena estar aqui, esperamos que las disfruten.
¿Disculpe, y la doctora?
¿Y mi perro?
Una tarde con un hamster
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¿Disculpe, y la doctora?
Un día llego una muchacha preguntando por la doctora y le dije: - “para servirle, ¿qué desea? – “Me recomendaron con usted para ver si me podía aplicar una inyección de antibióticos”- contestándole, -“si, claro”. Miró la clínica extrañada y un poco nerviosa. La chica de la cual les platico, era muy guapa, y vestía de una manera un tanto provocativa, por lo que mis compañeros de trabajo pensaron ¿por qué no pregunto por mi?
Posteriormente la pase a mi oficina y me dijo que si la podía inyectar parada, le dije que no de esa manera no sabía, y le pedí que se recostara en el sillón que en ese entonces se encontraba dentro de dicha oficina.
Después de aplicar la inyección me comentó que nunca la habían inyectado con tan buena mano. Cuando me pregunto el precio por la aplicación le dije que yo no cobraba a humanos, y me dijo: “¿entonces a quien si le cobra?”, a lo que contesté, -“soy veterinaria”. Ella me dijo –“con razón me pareció muy extraño su consultorio con tantos animales”, a lo que nos reímos las dos.
¿Y mi perro?
Como ya saben que Pequeños Amigos también da el servicio de “Inspección de Camadas”. Constantemente recibimos llamadas telefónicas preguntando sobre lo que se necesita para registrar a sus mascotas, y que es un registro. Se le explica que el registro consta de un tatuaje, un microchip, los papeles correspondientes y su alta ante la FCM. Y la pregunta más frecuente es: “¿Debo llevar al perro?”
Una tarde con un hamster
Soy especialista en pequeñas especies (perros y gatos). Pero con frecuencia nos llegan otras mascotas, a mi en especial no me gustan los roedores.
En esta ocasión yo me encontraba sola y llegaron a la clínica dos niñas con un Hamster desmayado, lo pusieron sobre la mesa y con unas pinzas con algodón humedecido en amoniáco desde lejos se lo acerque hacia la nariz del Hamster. Este empezó a dar señales de vida y comenzó a correr rápidamente por la mesa, por lo que yo empecé a gritar y las niñas también ya que no sabían lo que pasaba.
Me preguntaron si ya estaba bien su animalito y cuanto me debían de la consulta, por lo que les grite aterrada que se fueran de mi clínica.
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